¿Cuál es la importancia de la acentuación para el periodismo? En realidad, no es importante sino vital. El periodista debe ser preciso en lo que escribe. Debe de ser un ejemplo para quienes lo leen. La acentuación es la carta de presentación del periodista, ya que da a conocer la preparación de éste. No sólo eso, sino también demuestra si le interesa el público a quien irá dirigido su trabajo.
Si se es descuidado con la acentuación se puede dar la impresión de ser descuidado en otros aspectos, ya que, si al periodista no le importó que su trabajo estuviera mal escrito, tal vez tampoco le importó si sus fuentes eran confiables o si la información era verídica. El lector atento se dará cuenta de los errores y será juez del periodista. Si quien lo lee piensa que es incapaz o pierde la confianza en su trabajo no lo volverá a leer.
La acentuación se puede comparar con el sazón del cocinero. Si las ideas son claras y el texto es interesante puede llamar la atención del lector. Sin embargo, si la acentuación es deficiente, al final, el texto dejará una especie de vacío, un "algo" faltante como la sensación de que a la comida le hizo falta sal o simplemente "algo" que no pudo satisfacer a quien lo degustó.
El periodista debe ser el mejor de los cocineros en cuestión del lenguaje. Debe conocerlo a profundidad para poder manejarlo como quiera, para causar el efecto deseado sobre el lector y dejarlo con un buen sabor de boca para que sus escritos no sean leídos con disgusto, sino con atención y sean un deleite para quien los lea.
Si se es descuidado con la acentuación se puede dar la impresión de ser descuidado en otros aspectos, ya que, si al periodista no le importó que su trabajo estuviera mal escrito, tal vez tampoco le importó si sus fuentes eran confiables o si la información era verídica. El lector atento se dará cuenta de los errores y será juez del periodista. Si quien lo lee piensa que es incapaz o pierde la confianza en su trabajo no lo volverá a leer.
La acentuación se puede comparar con el sazón del cocinero. Si las ideas son claras y el texto es interesante puede llamar la atención del lector. Sin embargo, si la acentuación es deficiente, al final, el texto dejará una especie de vacío, un "algo" faltante como la sensación de que a la comida le hizo falta sal o simplemente "algo" que no pudo satisfacer a quien lo degustó.
El periodista debe ser el mejor de los cocineros en cuestión del lenguaje. Debe conocerlo a profundidad para poder manejarlo como quiera, para causar el efecto deseado sobre el lector y dejarlo con un buen sabor de boca para que sus escritos no sean leídos con disgusto, sino con atención y sean un deleite para quien los lea.
