jueves, 25 de febrero de 2010

Learn to breathe...

Respirar. Qué fácil suena, simplemente, respirar. Sin embargo, esa acción mecánica del cuerpo a veces se torna difícil. El aire no ayuda a vivir, sino mata; quema los pulmones y lastima las células. Entoces, se deja de respirar. El cuerpo lucha una batalla entre la vida y la muerte, entre volver a inhalar y exhalar o dejar que todo desaparezca suavemente. Se vive, entonces, a través de suspiros cortos.
El tiempo pasa y el aire poco a poco deja de herir y se vuelve de nuevo necesario. A veces vuelve a arder, cuando el alma recuerda las cosas que la hicieron sufrir, pero, con el tiempo, se aprende a respirar de nuevo.

domingo, 7 de febrero de 2010

He who makes you cry...

Y me duele al punto de que no pude llorar hasta ahora. De nuevo él me hace llorar. Querer tanto como quiero puede ser peligroso. ¿Ahora quién podrá quitarme del cuerpo la sensación de sus manos rozando mi rodilla? ¿Quién podrá borrar el aliento de alcohol que se sostuvo un segundo sobre mi faz? No vale la pena llorar por él, no vale la pena sufrir por él. No sufro por él, sino por mí, por no haber visto a tiempo la señales y alejarme hasta nunca verlo más.