lunes, 20 de abril de 2009

Entre puntos y comas.

Saber en dónde va un punto o una coma no sólo es cuestión de gramática, ni de sintaxis o redacción. La colocación de cualquier signo de puntuación va mucho más allá de eso. Es una forma de conocer al autor de algún texto, su forma de puntuar va a expresar todo lo que quiere decir, pero también va a expresar con sutileza quién es quien escribe.
La mejor forma de dejar lo antes dicho bien claro (a mi parecer) es con un pequeño fragmento del cuento "Como Siempre" (1947) de Mario Benedetti:
Como siempre. "¿Qué tal, querido?" o la reconciliación. Por un momento sintió envidia de los pobres diablos que hablan de la patrona y le llevan cada sábado una torta de merengue.
Cuando estalló en el reloj del comedor la acostumbrada campanada, comprobó -como siempre- la exactitud de su reloj. Entonces notó que era demasiado tarde. Como siempre.
¿Por qué este cuento? Por la simple razón de que, aunque son sólo dos párrafos, se entiende perfectamente la intención dada al texto. Sin leer todo el cuento se siente la frustración del personaje al que se refiere Benedetti. Sin embargo, no voy a echar a perder el cuento diciendo de qué trata, espero despierte la curiosidad de quien lea y busque los cuentos de este magnífico escritor uruguayo.
Los signos de puntuación marcan el ritmo del texto. Son ellos los que van a decidir cómo se leerá una historia. Son la oportunidad que tiene el lector para respirar, para reflexionar, para detenerse, para emocionarse, para preguntar, para suspirar, para enojarse. Son espacios creados no sólo para la expresión del autor, sino también para el lector. Guiones, paréntesis, signos de exclamación y de interrogación, todos acomodados con el fin de despertar algo dentro de las personas.
La importancia de la puntuación radica en lo siguiente: poder expresar exactamente lo que se desea. No importa que el escrito sea una nota informativa, una tarea o un poema; el objetivo de todos es ser leídos, pero ser leídos realmente, comprendidos y sentidos. Que el lector pueda caminar entre puntos y comas sintiéndose cómodo, fluyendo con las ideas y terminar saboreando realmente el texto.

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